Ainielle: el rincón más literario de Huesca
El último habitante de Ainielle dejó su casa a principios de los años 70 del pasado siglo. Desde entonces el pueblo ha ido languideciendo y viendo cómo la naturaleza impresionante de su entorno va apoderándose de calles y ruinas. Ainielle se encuentra en Huesca y pertenece al municipio de Biescas, y es bastante conocido por dos motivos: el barranco cercano, perfecto para la práctica del barranquismo, y la novela La Lluvia Amarilla de Julio Llamazares.

Esta novela es un monólogo que un último habitante (ficticio) de Ainielle dedica al pueblo abandonado. Gracias a ella, el lugar se ha convertido en una especie de meca de peregrinación para los amantes de la literatura.

“Visto desde la loma, Ainielle se cuelga sobre el barranco, como un alud de losas y pizarras torturadas, y sólo en las casas más bajas —aquellas que rodaron atraídas por la humedad y el vértigo del río— el sol alcanzará a arrancar aún algún último destello al cristal y a las pizarras. Fuera de eso, el silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presencia por las calles.” Este texto, perteneciente a la novela de Llamazares, describe a la perfección el lugar.

El pueblo se encuentra actualmente en una lista de pueblos despoblados que esperan un renacer de sus cenizas, gracias a personas o familias que busquen en ellos su futuro. La crisis económica ha hecho que, paradójicamente, se esté empezando a crear un exilio de la ciudad al campo en busca de nuevas oportunidades de negocio, viviendas más baratas y un estilo de vida más ajustado. En Internet aparecen muchas webs y blogs donde se pueden consultar las ofertas. Para quienes solo quieran hacer una visita a Ainielle, tendrán que acercarse hasta Samianigo por la N-330 desde Huesca-Zaragoza, Balbastro o Chaca, y luego tomar la N-260 hasta Biescas. Después se coge el desvío en Puen Olibán y así se llega a Olibán, el punto donde abandonaremos el vehículo. A partir de aquí comienza la ruta de unos 45 minutos que nos llevará hasta Ainielles y su olvidada estampa de piedra.