Capileira y Bubión, rincones de la Alpujarra

La Alpujarra granadina es un lugar mágico donde el tiempo se detiene. Gentes como el músico Chris Stewart, que fuera batería del mítico grupo musical Genesis, descubrieron su belleza y se prendaron de ella, algo que Stewart reflejó en su libro Entre Limones. Esta montañosa zona, llena de vegetación y que acoge al pueblo situado a mayor altura sobre el nivel del mar de España (Trevélez, cuna de magnífico jamón), ofrece rutas preciosas para el viajero que esconden rincones como Capileira y Bubión.
Estos dos pueblos blancos siguen manteniendo una gran belleza tradicional, algo que el turismo y el paso del tiempo no han estropeado y que es muy de agradecer, sobre todo para quienes busquen autenticidad, tranquilidad y naturaleza.
Capileira es el segundo municipio más alto de Andalucía, con permiso de Trevélez. Pertenece al Parque Natural de Sierra Nevada y al Conjunto Histórico del Barranco de Poqueira, un espectacular escenario natural. Es un placer asomarse a la barandilla de su mirador y contemplar desde allí la majestuosa Sierra Nevada, los pueblos situados más abajo en la Alpujarra e incluso, en días claros, alguna cumbre africana… Las intrincadas callejuelas blancas, adornadas por los colores de las flores de las ventanas y sus macetas, invitan a ser recorridas con pequeños descansos para degustar las famosas tapas y raciones.

Bubión no se queda atrás en cuando a belleza y hospitalidad. Este pequeño pueblo está situado junto a Trevélez y Capileira, también sobre el Barranco de Poqueira. Villa de casas blancas y pequeñas, que disfrutan del sol y del silencio junto a la música de las numerosas fuentes que salpican (y nunca mejor dicho) sus calles, en Bubión también es posible degustar la gastronomía de la zona: el plato alpujarreño (patatas a lo pobre, huevo frito, jamón, chorizo y morcilla), el choto capilurrio, el puchero de hinojos o los afamados jamones. El turismo activo encuentra en estos dos pueblos mil y una posibilidades, sobre todo en lo que respecta a senderismo y rutas de monte.
Capileira y Bubión son dos rincones mágicos para perderse entre limones, hospitalidad, sol, silencio y buena compañía. Una buena propuesta para esta primavera.






3 comentarios
Las imagenes de los tinaos son fabulosas. Miles de recuerdos se agolpan por los tinaos de la calle Duende, precisamente la que habeis puesto.
Niñez de olor a pan redondo, a leña y a morcillas, a chiscos,desfarfolle de maiz y risas entre terraos y chimeneas.
Recuerdos de bailes con la madre al lado, de pretendientes, de botellas de aguardiente, arrobas de vino y pestiños.Bandurrias y serenatas.Quintos, mili y el estreno de unos zapatos, los únicos zapatos. Niñez que vuelve entre los tinaos de la calle Duende.Silencio en cuanto se enciendes las farolas, rezos de muerto en las novenas, tradiciones que el paso del tiempo no ha podido borrar y regresan a mi memoria con los tinaos de la calle Duende.
En esta comarca parece que el tiempo se ha detenido, mantienen sus costumbres y sus tradiciones con teson y esfuerzo. Llegas y encuentras ese remanso de paz y sencillez que parecia olvidado, desaparecido. Es un encuentro con nuestra niñez y nuestro pasado, cuando las calles formaban tambien parte de las casas, donde los niños podiamos jugar sin mas peligro que un chichon de vez en cuando al jugar a tirar piedras. Era lo que habia, ni tantas consolas ni juegos interactivos. Entonces me viene a la mente aquella frase…”Se vivia mejor cuando se estaba peor”!!
Enhorabuena por el articulo y las fabulosas imagenes. Si me lo permites me gustaria compartirlo en nuestra pagina.
Saludos!
Por supuesto que podéis compartirlo. ¡Muchísimas gracias a vosotros!