El Delta del Ebro: qué ver

Uno de los humedales más importantes de España, junto con el Doñana y las Tablas de Daimiel, es sin duda el Parque Natural del Delta del Ebro. Este singular paraje se encuentra en Tarragona y constituye la desembocadura del río Ebro. Su extensión de casi siete mil ochocientas hectáreas incluye todo tipo de paisajes y entornos naturales, desde los cultivos en la fértil ribera interior hasta las enormes y desérticas playas de la costa.
Este Delta es el tercero más grande del Mar Mediterráneo, después del Delta del Nilo y el del Ródano. También es el tercer humedal en importancia de Europa, tras la Camarga francesa y el español Doñana. En el Delta del Ebro hay mucho para ver, pero quizás sea mejor resumir un poco los lugares más atractivos, sobre todo para viajeros cuya escapada sea más bien corta.

En la imagen sobre estas líneas podeis ver el Faro de la Punta del Fangar. Se trata de una enorme lengua de arena plagada de dunas, un paraje natural casi virgen que invita al disfrute de la naturaleza en soledad. El faro se encuentra al final de un camino y es posible visitarlo en coche; este lugar se encuentra en el norte del Parque Natural. Si lo que buscamos son playas, entonces no dudaremos en encaminarnos a la playa de la Marquesa, junto a la mencionada Punta. Con sus casi cinco kilómetros de largo es un arenal espectacular que llega de la Punta a una urbanización llamada Riomar, también con su propia playa.

Cruzando el Delta, algo que se puede hacer en barco (transportan el coche) o a través del puente de Amposta, encontraremos más playas como la de los Eucaliptos, enorme y despoblada, donde el nudismo es habitual. Y ya hacia el interior, el propio Delta es todo un espectáculo. Se trata de una enorme extensión de tierra lisa, sin montañas ni elevaciones, en la que el agua está presente por todas partes. Los cultivos de arroz son habituales y también es posible contemplar palmeras y árboles, así como los tradicionales sistemas de acequias para canalizar el riego.





