La Cueva de Salamanca
España es un país lleno de fascinantes misterios y leyendas, que en muchos casos tienen como protagonista a un tétrico personaje: el Diablo. Si damos crédito a la imaginería popular de todos los tiempos, nuestro país es uno de los preferidos del Príncipe de las Tinieblas para pasar el rato, ya que son muchas las leyendas que le sitúan en distintas localidades.

Probablemente una de las más famosas sea la Cueva de Salamanca, situada en la Cuesta de Carvajal de la capital castellana y origen de fascinantes historias en las que se inspiraron grandes escritores como Cervantes o Quevedo.

La zona fue excavada hace unos años, y en 1993 se habilitaron los restos para poder ser visitados por curiosos y amantes de la historia. El conjunto arqueológico está constituido por la Cueva de Salamanca y la Torre de Villena. Pero vayamos ya con la leyenda, que cuenta que en esta cueva el mismísimo diablo se encargaba de dar clases a estudiantes inquietos y curiosos, que querían aprender algo más que literatura, historia o álgebra.

Satanás se mostraba ante sus alumnos bajo la apariencia de un sacristán y les instruía en las “artes” de la adivinación, la nigromancia y la magia negra. El diablo daba clases a siete alumnos durante siete años, que debían pagar por sus servicios mediante un método harto peculiar: sorteaban quién pagaría al demonio, y si el estudiante no tenía dinero, entonces debía quedarse en la cueva para siempre al servicio de Lucifer.

En realidad, la Cueva de Salamanca no es tal cueva sino que es parte de la Iglesia de San Ciprián, un templo del siglo XII actualmente desaparecido. Al parecer, la infausta cueva se encontraba tras la sacristía, si hemos de creer a las leyendas. La historia nos dice que en realidad era el párroco del templo, Clemente Potosí, quien impartía clases sobre quiromancia, geomancia, astrología y otras ciencias ocultas; los estudiantes nunca revelaban lo que aprendían, y la leyenda se generó a partir del secreto. Como curiosidad, señalar que esta historia traspasó el océano y llegó a Latinoamérica, donde los lugares relacionados con las artes ocultas se conocen como “salamancas”.