La misteriosa Ruta de las Caras
La ruta que os voy a proponer hoy no tiene nada que ver con otras sendas de las cuales hemos hablado en pasados posts. Si bien también se encuentra en un bello entorno natural, esta ruta tiene lo que podríamos llamar un interés añadido. Por supuesto, me refiero a las impactantes caras esculpidas en la roca que jalonan el recorrido, y que lo convierten en la que es probablemente la senda rural más original de nuestro país.

Su nombre, Ruta de las Caras, deja bien claro lo que vamos a ver en nuestro caminar. Rostros de todos los estilos y todo tipo de inquietantes y enormes personajes, que nos contemplarán según vamos transitando por un hermoso paraje. Esta ruta es sin duda una excelente opción para hacer con niños, que disfrutarán como nadie de la presencia de los pétreos compañeros de caminata.

La Ruta de las Caras se encuentra a orillas del embalse de Buendía (Cuenca), en un paraje conocido como La Península. Además de la profusión de esculturas del trayecto, realizadas por magníficos artistas aprovechando las rocas areniscas, en esta senda también podremos admirar el bello cañón del río Guadiela y terminar nuestra actividad dándonos un chapuzón en las aguas del pantano. La ruta comienza dejando el coche en el aparcamiento junto al comienzo del paraje, en el cual veremos un cartel con información sobre la senda y los nombres de las esculturas. A este lugar se llega desde Buendía y se encuentra a 5 kilómetros de la localidad.

Los rostros esculpidos no solo son un excelente ejemplo de la mejor escultura en piedra, sino que sus inquietantes personajes convierten la ruta en algo mágico. Desde la presencia de deidades hindúes como Krishna y Maitreya, las más grandes y majestuosas, hasta personajes extraños y mitológicos como la Calavera, el Chamán o el Duende Indio… Todos ellos forman parte de una ruta muy desconocida pero realmente fascinante. La senda es fácil y se recorre en aproximadamente una hora; en ella hay dieciocho esculturas, y como final de trayecto podremos dedicar un rato al descanso en la Ermita de los Desamparados.