Norias y acantilados: senderismo en Murcia
Murcia es una provincia que cuenta con dos características idóneas para la práctica del senderismo: tiene rutas de interior y también rutas de costa. Los senderos que se extienden por la región ofrecen posibilidades para caminar por la naturaleza, para todos los gustos y niveles.

Las dos rutas que os propongo en este post son precisamente dos posibilidades: la primera, más corta y sencilla pero llena de encanto; y la segunda, bordeando vertiginosos acantilados en un recorrido largo pero que sin duda merece la pena.

El Sendero de las Norias recorre parte de la orilla del río Segura, y nace y muere en la localidad de Abarán. Con un recorrido de 4,40 kilómetros, es una ruta fácil que se completa en unas dos horas. El camino nos lleva a visitar las distintas norias que salpican el cauce del río, construcciones de diferentes épocas llenas de atractivo estético e histórico. Partimos del bar La Alondra para cruzar un puente y llegar a la Noria Grande de Abarán, situada entre bellas huertas. Continuamos por el Parque de Abarán ascendiendo el curso del río; la senda que se encuentra junto a la acequia nos lleva a la Noria de Don García. Volvemos al camino para llegar a la Noria de Candelón y después a la Norica, para cruzar el río por el viejo puente que aparece a continuación. Así retornamos al Parque de Abarán y finalizamos nuestra ruta.

Norias y acantilados: senderismo en Murcia
La siguiente propuesta es una ruta costera que cubre una distancia de 14 kilómetros, que se pueden hacer en unas siete horas. La dificultad es media debido a las zonas escarpadas de los acantilados. La ruta va de El Portús a La Azohía, en Cartagena, y es una de las más hermosas que se pueden realizar en la provincia. Comenzamos por El Portús y salimos por un tramo que coincide con el GR92, para atravesar un paso entre rocas en el que hay que andar con cuidado. Ascendemos al collado del Cabezo del Agua para bajar luego a Cala Aguilar, un paraje de gran belleza (muy tranquilo excepto en verano). Volvemos al camino en diagonal para pasar por el cruce que lleva a la Casa del Bolete; después sorteamos un paso cerrado con una cadena y empezamos el descenso hacia La Azohía, durante el cual merece la pena disfrutar las vistas sobre la bahía de Mazarrón. La ruta termina en La Azohía, un lugar perfecto para un merecido descanso.