Ruta del Pantano del Quiebrajano en Jaén
La provincia de Jaén es un territorio privilegiado para el senderismo. Sierras, bosques, pantanos y senderos ofrecen multitud de posibilidades para quienes disfrutan recorriendo a pie la naturaleza. En parajes naturales y también periurbanos, ya que la capital, Jaén, cuenta con varias rutas a su alrededor para distintos niveles y dificultades.

Una de las más conocidas y bellas es la que transcurre por los alrededores del hermoso Pantano del Quiebrajano, cuya serena imagen podemos ver sobre estas líneas.

Para llegar al pantano hay que seguir la carretera JA-3210, también conocida como carretera de Otíñar. Desde el propio pantano hay que continuar por la derecha de la presa y pasar del asfalto a una ruta de tierra en buen estado. Continuamos en coche por este recorrido, sobrepasando las últimas casas del pantano y girando a la derecha. Comenzamos la subida atravesando una valla (atención: en verano está cerrada) y tomando la curva de la derecha, atravesando Castañeda y llegando a la ladera que se enfrenta al acceso al pantano, desde donde es posible disfrutar de una magnífica panorámica de la ciudad de Jaén.

A quinientos metros de este lugar, donde por cierto hay unas ruinas, aparece una bifurcación donde tomaremos la senda de la izquierda. Así iremos subiendo por la falda del Ventisqueros hasta alcanzar la cumbre el Puerto de Pitillos. En este punto hay una barrera, que si está cerrada que nos obligará a dejar el coche y comenzar la ruta senderista propiamente dicha. Sin embargo, fuera de la época estival suele estar cerrada tan solo con un pasador; si la atravesamos, es importante recordar cerrarla de nuevo.

Desde este punto continuaremos por varias curvas cerradas; la que inicia la caminata muestra dos bandas paralelas blanca y roja, que indican el comienzo de la ruta. Seguiremos un estrecho camino algo rocoso y con un poco de pendiente, y arribaremos a un paso estrecho entre rocas desde donde empezaremos a bajar hasta el curso del río Valdearazo. La valla que nos protege del barranco nos sirve también como guía, y la bordearemos hasta que desaparece y llegamos al río con su puente de hierro.

Desde este puente seguiremos por la orilla izquierda del río, y veinte minutos después llegamos a las Colas del Quiebrajano. Aún podremos bajar un tramo similar hasta el pantano, y a lo largo del trayecto podremos admirar las caprichosas formaciones rocosas que lo jalonan. Una vez terminada la ruta es necesario volver atrás hasta el punto de partida.