San Andrés de Teixido, vai de morto…
… Quen non foi de vivo”. Es lo que asegura el dicho gallego que acompaña a las mil y una leyendas de San Andrés de Teixido, un lugar mágico e inolvidable situado en Galicia donde los mitos se dan la mano con la religión y la naturaleza. San Andrés de Teixido es el nombre de un pequeño pueblo y situado frente al Océano Atlántico, en el municipio de Cedeira (A Coruña). Pero también es así como se conoce el santuario ubicado en el mismo lugar, que data del siglo XVI y recibe otros nombres, como “San Andrés de Lonxe” y “San Andrés do cabo do mundo”.

El dicho con el que hemos encabezado este post significa “Va de muerto quien no fue de vivo”. Y es que la leyenda dice que quien no acude en romería al monasterio por lo menos una vez en la vida, se reencarnará en un lagarto, serpiente o sapo y de esta guisa tendrá que cumplir su misión.

La verdad es que es algo bastante poco apetecible, así que quizás lo mejor será hacer una escapada a San Andrés de Teixido. La verdad es que no son necesarias leyendas para visitar este lugar: sus impresionantes acantilados de ciento cuarenta metros de altura y el escenario natural de la Sierra de la Capelada a sus espaldas, convierten a este enclave en el lugar ideal para relajarse, caminar, disfrutar de la naturaleza y soñar con las leyendas milenarias de Galicia.

San Andrés de Teixido, vai de morto…
Hay una bonita ruta para llegar al santuario. Basta con tomar la senda que bordea el río Condomiñas y alcanzar la Cruz de Nogueira. En este punto comenzaremos a caminar hacia el mirador Os Candris y desde este lugar ya podremos descender hacia la ermita o santuario de San Andrés de Teixido, y de paso cumplir con la obligada visita “de vivo” (por si acaso…). El entorno es realmente mágico y seguramente habrá quien esté dispuesto a relataros las antiquísimas leyendas que hablan de meigas y de A Santa Compaña. Para terminar, podemos acudir al mirador de Vixía de Herbeira, donde disfrutaremos de las vistas del acantilado sobre el mar más alto de Europa. Más de seiscientos metros de altura para vivir el vértigo en persona…